Location
República Democrática del Congo
Theme
Justicia y Memoria

Uprooted (Desarraigados)

El equipo del proyecto “Uprooted” (Desarraigados) junto con estudiantes de secundaria, profesores y expertos locales en el ámbito de la reconciliación, ha trabajado tenazmente durante el último año, para elaborar materiales educativos que permitan enseñar y aprender sobre los diversos conflictos que han asolado las provincias de Kivu, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), desde la década de 1990. El resultado ha sido un programa educativo en línea e impreso llamado "Uprooted" o, en francés, “Déraciné”.

Para entender cómo estos materiales pueden ayudar a «arrancar las raíces del conflicto» (de ahí el nombre del proyecto), el equipo puso en marcha un estudio piloto. En el estudio participan 20 profesores de historia y educación cívica y cerca de 400 alumnos de 10 centros de secundaria de la ciudad de Bukavu y sus alrededores, capital de la provincia de Kivu del Sur. Aunque no ha habido enfrentamientos armados desde 2004, esta fue la primera gran ciudad del este de la RDC en caer bajo el control de las fuerzas rebeldes en 1996. Recientemente, las tensiones han vuelto a recrudecerse en la vecina Kivu del Norte con el resurgimiento de los rebeldes del M23.

El estudio piloto consiste en una encuesta previa y posterior a la intervención, para medir los cambios en los conocimientos de los estudiantes sobre la complejidad del conflicto en la región, así como su capacidad para comprender los puntos de vista de otros grupos étnicos (es decir, de adoptar una perspectiva histórica). Hemos concluido la encuesta previa a la intervención recientemente. A continuación, compartimos brevemente cinco conclusiones importantes:

  1. Al preguntarles sobre la percepción que tenían de la historia del conflicto en la región, sólo el 11,7% de los alumnos creía que su conocimiento del conflicto era muy bueno. En cambio, la gran mayoría (69,6%) opinaba que éste era bastante escaso. Aproximadamente una quinta parte (18,7%) tenía la impresión de que sus conocimientos no eran ni buenos ni malos.  Así pues, según su propio criterio, los estudiantes aún tienen mucho que aprender sobre las causas reales del conflicto en las provincias de Kivu.
  2. Las respuestas abiertas a una pregunta en la que se pedía a los alumnos que describieran las causas de los conflictos, confirman que tienen una comprensión selectiva y a veces sesgada del pasado. La mayoría de los alumnos sólo ofrecieron descripciones sucintas y reduccionistas, citando causas únicas como el tribalismo, los conflictos por la tierra o la pugna por los recursos naturales. Otros responsabilizaron a las élites políticas del estado del país o culparon al vecino Estado ruandés de apoyar a los rebeldes. Sólo unos pocos hicieron referencia a factores estructurales como la pobreza y la desigualdad. Sin duda, todos estos factores han contribuido al conflicto, pero por sí solos, ninguno de ellos tiene el poder explicativo suficiente para justificar la compleja historia de conflictos múltiples y a menudo superpuestos que ha vivido el país.
  3. En general, los estudiantes exhibieron niveles moderados de adopción de una perspectiva histórica (Bilali & Vollhardt, 2013). Resulta prometedor que más de la mitad de los alumnos (53,7%) mostraran un desacuerdo total con la afirmación «estoy seguro de que la historia del conflicto de Kivu que he aprendido de mi familia y mis compañeros, es la única historia verdadera». Algo menos de la mitad (40,1%) también se mostró en desacuerdo con que permitir la expresión de diferentes puntos de vista sobre la historia del conflicto cause mucha confusión. Aun así, hasta ahora, sólo una quinta parte (17,1%) había intentado conocer la historia del conflicto desde la perspectiva de otros grupos. Por tanto, los alumnos están abiertos a conocer nuevas perspectivas, pero aún están por descubrirlas.
  4. La mayoría de los estudiantes (48,3%) se sintieron tristes al pensar en la historia de conflictos de su región, aunque un número significativo (37,3%) indicó que esto les enfurecía. Otros se sintieron confusos, y algunos (3,6%) no sintieron ninguna emoción en particular al pensar en ello. Al abordar la historia del conflicto en clase, los profesores deben ser conscientes de estas diferentes emociones y de cómo reaccionar ante ellas.
  5. Por último, preguntamos a los alumnos si estaban de acuerdo en que se les enseñaran las causas de los conflictos en la escuela. Un asombroso 88,9% de los alumnos cree que hacerlo sería propicio para fomentar la paz y la reconciliación en el país. No obstante, los profesores deben ser conscientes de que no todos los alumnos apoyan este tipo de enseñanza y que, por tanto, podrían encontrar cierta resistencia en clase cuando utilicen Uprooted.

Actualmente, los docentes han empezado a utilizar estos materiales en el aula. Aunque estamos convencidos de que estos resultados sugieren que los alumnos están deseosos de utilizar materiales como los nuestros, con importantes beneficios potenciales, sólo la intervención posterior, prevista para dentro de un mes y medio, nos dirá con certeza si nuestro proyecto puede hacer frente eficazmente al conocimiento selectivo de los alumnos y aumentar su adopción de una perspectiva histórica.

Obtenga más información en el sitio web «Uprooted» (En francés): Déraciné

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